jueves, 17 de mayo de 2007

FALSO HÉROE


Un buen tipo sin duda
Amante unilateral de la luna
Sentimental como pocos
Absurdo, literal y loco

Atrapado en su laberinto
Cómo el falso héroe de un cuento infinito

Decidió un día recuperar
Esa extraña capacidad suya de amar

Dibujaba en su piel esperanza
Añoranza de la mujer ideal

Los requisitos eran sencillos:
Exigencias parecidas a las que hacía de si mismo:

Muestras de amor indudablemente honestas
Necesidad de su ser manifiesta

Como aquella virtud aún guardada
De aquel amor que todavía le acompaña

Su teoría parecía perfecta
En su pasado encontraba la muestra

Alguien como ella debía encontrar
Cubrir su ausencia,
Era su obsesiva verdad

Cada sueño de amor parecía distinto
El dolor no lo parece al principio

En su caída libre alguien le recordó
Que sin buscar se encuentra el amor

Pero que el ciclo no puede empezar
Si no se practica el verbo olvidar

Su constante era el sufrimiento
Entrega desmedida para comprar sentimientos
Al final con las manos vacías

De frustración lloraba y reía

Decía adiós
Con un raro significado

Al decirlo pretendía quedarse,
Para siempre y oculto a un lado

El intento era cotidiano
Las fuerzas del héroe se fueron mermando

Él ya no está
Se ha ido alejando

Una victima más del amor…

Del amor equivocado.

lunes, 14 de mayo de 2007

LA HITLER

El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno
el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.

Horace Mann(1796-1859)
Educador estadounidense.



En las vísperas del cuarto semestre en la universidad, se nos indicó cómo debíamos inscribirnos al siguiente ciclo lectivo, la dinámica era apegarse en atención al promedio de calificaciones que cada uno tenía anotado, mas que en la boleta, en la mente y en el ego joven de aquellos ayeres. Un diez de promedio me permitía ciertos lujos y yo los aproveché, cómo de qué no.

Los privilegios son los privilegios, pocos son los elegidos, al menos eso dicen las curiosas playeras propagandísticas de los hoy y siempre Magníficos Perros del Mal. No es por presumir, pero a mi me tocaba hacer lo propio en el primer bloque, en la primera etapa, sólo cinco minutos para ubicarse en el grupo con los mejores maestros, en el mejor horario y al lado de los mejores compañeros, si es que lo mejor existe, ahora lo sé, ahora lo comprendo.

Por los pasillos, durante muchos años se oía la recomendación de los alumnos mayores, de los que antecedían al semestre que iba corriendo. Métete al grupo de la Hitler, es la mejor maestra de la escuela, es bien “perra”, pero si aprendes…

Vaya apelativo: La Hitler…

El primer día de clases nos dio indicaciones poco menos que militares, grupos de cinco alumnos, exposición programada de un tema de acuerdo al plan de estudios vigente; hombres: saco y corbata, mujeres: traje sastre y zapatillas; sólo uno pasaba al frente a dar la explicación del tema, ella determinaba quien, por lo mismo todos debíamos dominar el tema.

Por aquello del orden, su orden, ubicó a cada alumno en un pupitre determinado, el salón de clases comprendía seis filas de diez asientos. Nomenclatura exacta, de la fila A a la F, del asiento uno al diez. Las coordenadas era el número de lista. A mi me tocó el B5, segunda fila, quinta banca. No sé cómo, pero siempre ahorrábamos tiempo, el rigor era cosa de todos los días, no por nada era la materia de Procedimientos.

¿Quién cumple años hoy? Era la primera pregunta en cada sesión, no faltaba la festiva coincidencia, aún no entiendo la razón, pero al instante nos ponía en coro a cantar Las Mañanitas, cual cántico castrense. La disciplina alcanzaba matices extremos, revisiones sorpresa en el aseo personal, de la vestimenta y del calzado.

Las correcciones exactas y oportunas al hablar en público, al expresarse, al escribir, al responder. Lilia Olga Varela, ese es su nombre, nos enseñó mucho más que procedimientos, dejo una huella que a la fecha puede comentarse en la oficina de cualquiera de sus ex-alumnos y en las cada vez más nostálgicas reuniones de los universitarios ochentenos y noventeros.

A su clase llegábamos algunos minutos antes, un día uno de esos compañeros que se enteran de todo lo más trivial y por lo mismo lo más importante, nos dijo: hoy es cumpleaños de la maestra, cooperemos cinco pesos y le vamos a comprar unas flores a San Ángel. La respuesta fue inmediata, unánime y en el estricto orden que La Hitler nos había inculcado, desde el A1 hasta el F10, cada uno entregó su aportación. Dos de mis compañeros atendieron el encargo, asumieron el riesgo de que por un retraso la inclemente mentora les impidiera el acceso a la clase.

¿Quién cumple años hoy? Fue el saludo acostumbrado, nadie respondió, no entonamos las Mañanitas, ella, por supuesto se abstuvo de mencionar el propio onomástico. Minutos más tarde llegaron mis compañeros, ella no permitió la entrada, ellos de cualquier modo irrumpieron; nos pusimos de pie, le aplaudimos, una enorme canasta de rosas rojas se depositaron en su escritorio, le cantamos finalmente la canción de los festejos. La Hitler,se sentó y lloró.

Pasado el momento de la sorpresa, se paró al frente, nos miró y nos contó: mi marido murió el año pasado, no tuvimos hijos, él respetó mi apostolado, mi entrega por la docencia. Antes de morir me dijó: “nunca dejes de dar clases y siempre llegarán tus rosas” mis flores favoritas son las rosas rojas, gracias compañeros. El nudo en la garganta fue una condición general, el instante emotivo se sello magistralmente, la clase continuó, el equipo nueve tenía que exponer, el deber es primero, alcanzó a decir.

La Hitler nos inspiró, por lo menos sé de uno, que sigue recibiendo rosas poliformes todos los días.

¡Felicidades! Anónimos héroes eternos.

HEROES ETERNOS



¡Detente!

¡No!

No es así

Cuida tu aspecto
Piensa lo que tengas que decir

¡Que ya no hables!

¡Que pongas atención!

Todo es por tu bien
Compórtate por favor

Guarda los libros

¿Llevas ya tu asignación?

Cuidado con relajarte
Habrá pronto evaluación

El futuro no es un juego
Y si lo es…

Lo vas a perder sin estudiar

Lo descubrirás con el tiempo
Cuando éste ya no pueda regresar

Palabras más, palabras menos

Los recuerdo en su justa dimensión

Alguien puso en sus manos
La difícil tarea de mi educación

La maestra Juanita en la primaria
Soltera a los cuarenta y cinco
Dedicada en cuerpo y alma
A hacer de mi otra clase de chico

Llamábamos Osa con cariño
A la maestra Carmen y su actuar estricto
Quería un Nobel de Química
En mi, su alumno favorito

Pero ahora que lo recuerdo
No había por que hacer distinción
Nunca fui un alumno modelo
La hice rabiar más de una ocasión

O quizá ella como siempre
Al final tendría razón
Fui su consentido ese semestre
Por mi necesidad de atención

Llegue a ser universitario,
En gran medida por sus consejos
Delinearon mi proyecto de vida
Se convirtieron en mi referente obligado del tiempo

El maestro Eduardo en la Facultad
¡Cuanta excelencia en un solo hombre!
¡Cuantas ganas de cambiar!
Lo que hago ahora, lo hago en su nombre

De no haber sido un docente
Hubiera sido un empresario
Tenía sabiduría como poca gente
Quizá por ello no fue mercenario

Escogió vivir sencillo
Dejo de lado los lujos falsos
Él formaba muy a su estilo
A mujeres y hombres…

¡Cada vez más necesarios!

Mi amigo Alfredo y sus exactas guías
El detonador de mi particular talento
Cada palabra que me decía
Convertía mis fracasos en nuevos intentos

Ahora que soy maestro lo entiendo todo

Mi entrega es sin medida

Soltero, con años que no son pocos


Tengo ya una colección de apodos

Me alimentan los porqués

Disfruto decir los cómos

Y los charolastras cómplices locos

Mis mejores amigos sin duda

Ellos también son maestros
Con ellos comparto mis lunas

Seremos siempre la nada y el todo
Seremos para muchos un recuerdo

Estoy seguro, sin embargo, que somos

Anónimos héroes eternos

domingo, 13 de mayo de 2007

PEREGRINO



Le vendría bien al incansable peregrino
Una guía, un porqué
Un nuevo mapa del camino

Le convendría descansar
Resguardar su corazón bajo un cobijo distinto
Dejar de lado la sinrazón
Entender que a veces...

Hasta el sol viaja en contrasentido

Contar una a una
Las intrusas gotas de lluvia
Contemplar con respeto las estrellas
Esas que se apagan en cada ciclo de la luna

Comprender que el tiempo se va
Qué la vida es sólo un momento
No añorar lo que nunca habrá
Ni desistir ante el fallido intento

Amar con el temple de un gran Maestro
Olvidar y aprender
Que el tiempo es quien filtra los recuerdos

¡Pero siempre volar y volar!
Es la profecía, el mandado divino
Hay tanto aún por andar

¡Ve adelante!

Amante necio, peregrino.


MEDIA LUNA


Pídeme lo imposible
Subraya la perfección
Exige que te sorprenda
Espera de mí mucho más que amor

Nunca dejes de ser libre
No cedas la brújula ni el timón
Vuela tan alto como sea posible
Vive y muere por convicción

Defiende y cuestiona tu verdad
Abre y cierra nuevas puertas
Predica tu realidad
Llega hasta donde tu espíritu llega

No olvides lo que antes eras
Lo que eres y serás
Lo bueno y malo que hay en tu esencia
Valora la luz tanto como la oscuridad

Resiste y persiste por naturaleza
Busca estar a solas y no en soledad
Eres mi estrella, mi fortaleza
Un para siempre, el complemento
De mi luna por todo el tiempo
Sencillamente la otra mitad.

jueves, 10 de mayo de 2007

CON SENTIDO Y SIN DESTINO





Jamás ha habido un niño tan adorable
que la madre no quiera poner a dormir.

Ralph Waldo Emerson (1803-1882)
Poeta y pensador estadounidense.




Tendremos el destino que no hayamos merecido.
Albert Einstein (1879-1955)
Científico estadounidense de origen alemán.





Esa tarde un meditabundo Alejandro caminaba, entre muchos individuos, seres cuyos pasos los llevaban a todas y a ninguna parte, los ocasionales escoltas se engañaban pensando que iban en grupo, ir de la mano no es juntura, como decía su viejo maestro de redacción.

El objetivo del paseo era comprar un obsequio ejemplar, Feliz día a todas las madrecitas decía un letrero cada tres locales comerciales. Zapatos no, nunca le quedan, ropa tampoco, nunca le gusta, flores si, pero a mi no me gustan, era la letanía de cada año.

Sofía, su amiga, le dijo alguna vez: a las mamás no nos importa el regalo sino ver a nuestros hijos bien. Vaya eufemismo… a Alejandro le conmovió la frase, y la compró al instante, sin embargo tuvo que deshacerse de ella cuando un año más tarde la misma Sofía le dijo melancólica:
me regalaron una vajilla y no es el día de la cocina.

Los sólidos argumentos y los repetitivos antecedentes siempre obligaban a Alejandro a las compras de última hora, después de muchas vueltas en los centros comerciales el botín resultaba parecido al del año anterior: un par de zapatos cómodos, un suéter en color sobrio y un ramo de flores de invernadero.

Su viejita invariablemente decía: no hubieras gastado, y al instante sentenciaba: mmm, no me van a quedar los zapatos; qué bonito suéter pero… ¿no había de otro color? La emoción venía con las flores, con el acomodo en el mejor florero de la casa, como el ornamento ideal al centro de la mesa. Lo mejor: el fuerte abrazo con el que madre e hijo sellaban el momento de los obsequios. Sofía tenía algo de razón, las mamás no encuentran mucho en los obsequios como en la presencia de sus hijos, sencillamente lo recordó.

Años atrás, en uno de esos días de compras Alejandro adquirió para Sofía una figura en vidrio cortado. Es un Ángel, se llama Jofiel, le dijo la dependienta, es su Ángel de la guarda, por eso usted lo tomó de la vitrina, aunque no lo crea, él primero lo eligió a usted. Con el escepticismo que lo caracterizaba en ese entonces, Alejandro sonrió levemente, pagó, tomó el obsequio y se fue, ¡patrañas! Espero que a Sofía le guste, sólo eso.

El detalle no estaba completo, Alejandro escribió una nota y tuvo cuidado en esconderla muy bien al fondo de la figura: Si algún día lees este mensaje, nuestra historia aún será posible. Esa tarde entregó el presente a Sofía, siempre le había tenido un amor profundo, no obstante que años atrás su relación amorosa fue tan impetuosa como fugaz.

Hoy, Alejandro y Sofía viven en ciudades distintas, el amor perduro, ambos darían todo por encontrar una razón para el reencuentro, un pretexto para llamarse. La mamá del primero sigue recibiendo zapatos medio número más grandes, suéteres de colores incompatibles y bellas flores que enmarcan el abrazo de todos los días, de todos los años.

Alejandro sigue visitando el expendio de Ángeles, ahora los conoce a todos, por nombre, por características, por día de la semana. Mezcla Auras con Arcoiris, y se ha hecho amigo de la señorita expendedora del esoterismo.

Sofía, sigue recibiendo regalos poco adecuados, hoy no trabajó, le otorgaron el día como una prestación laboral y un reconocimiento de ocasión. Acudirá al festival donde su hija pre-adolescente recitará un poema. La soledad no se acumula, sólo se dispersa.

Por una licencia traviesa, su hija agregará una línea final al poema del Día de las Madres; la frase le gustó, la encontró está mañana cuando por accidente tiró el Ángel favorito de mamá.

Si algún día lees este mensaje…



Buen fin de semana




JNMH

martes, 8 de mayo de 2007

LUNAS PROHIBIDAS



Algunos ven aquí sólo letras
Grafias...
Sintaxis del sin sentido
Yo quisiera que cuando ella lea
Descifre el nuevo ritmo de mis latidos

El predicado aquí está escrito
El eco de su misterio y su belleza
Un eclipse, un sol escondido
Una nueva luna que se asume eterna

Dibujo líneas que son de ella
Así toman forma mis suspiros
Los detalles finos de su silueta
Son causa, pretextos, motivos

Es ella, juro que es ella
Quien evita que yo sea el mismo
El de amores sin recompensa
El amante del egoísmo

Una estrella asesina de ausencias
Sus atajos son seguros caminos
Hay miradas que derivan leyendas
Como amores por miedo escondidos

Sólo pido que ella se detenga
Que durante un minuto olvide el olvido
Que a mi vida la vida devuelva
Que me mire
Que me ame
Aunque para muchos

Este amor se antoje prohibido